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Trastornos de ansiedad

Un trastorno de ansiedad puede cambiar tu vida por completo. Por eso es vital que acudas a un profesional para entender de dónde surgen estos miedos irracionales y cómo puedes atacar sus síntomas.

Entender qué es la ansiedad exactamente, cuáles son sus síntomas físicos más comunes y las posibles razones que la provocan es digno de largos estudios. De hecho, los profesionales de la Psicología realizan continuas investigaciones al respecto.

Sin embargo, a grandes rasgos es posible definir el trastorno de ansiedad como un grupo de cuadros psicológicos y mentales que generan miedos y preocupaciones fuera de lo normal y que afectan profundamente la vida cotidiana de quienes los padecen.

Aunque parezca raro, contradictorio e increíble, yo entiendo la ansiedad como algo positivo. ¿Por qué? Porque es la manera en que nuestra mente nos avisa que algo va mal. ¿Qué más podemos pedir?

En muchas ocasiones, cuando llevo ya unas sesiones con mis pacientes, les pregunto: “¿si no hubiera aparecido la ansiedad en tu vida no hubieras venido?” Y me suelen contestar que no. Entonces les pregunto: “¿Cómo hubieras aguantado más tiempo con el problema que ha generado la ansiedad? Este interrogante suele dejarlos muy sorprendidos.

Al final del día, todos acaban agradeciendo el hecho de que la ansiedad apareciera en sus vidas, porque gracias a ella se han dado cuenta de que algo no estaba funcionando, de que no estaban bien o que debían prestarle más atención a algo en sus vidas.

Síntomas de ansiedad: cómo identificar un trastorno ansioso

De manera muy resumida y simple, es posible identificar un trastorno ansioso si sufres uno o más de los siguientes síntomas:

  • Preocupación excesiva.
  • Sensación de agitación e inquietud.
  • Problemas de concentración.
  • Músculos tensos e irritabilidad.
  • Problemas de insomnio o somnolencia.
  • Miedos irracionales.
  • Rechazo a situaciones sociales.

Si sospechas que estás sufriendo un trastorno de ansiedad, en mi consulta podemos trabajar sus síntomas, conocer las causas y finalmente vencer aquellos problemas que lo generan.

Tipos de trastornos de ansiedad

Cuando hablamos de trastorno de ansiedad, en realidad nos estamos refiriendo a múltiples tipos de trastornos, los cuales se diferencian tanto por sus síntomas como por los hechos que los han provocado.

Dentro de la clasificación de los trastornos de ansiedad encontramos los siguientes tipos:

Trastorno de ansiedad por separación

Este trastorno ansioso aparece cuando la persona experimenta un miedo o ansiedad excesiva ante la inminente separación de sus figuras de apego, que pueden ser sus padres o cuidadores.

Una vez se produce la separación, la persona suele pensar de forma catastrófica, es decir, cree constantemente que algo negativo le puede ocurrir. Otro síntoma típico del trastorno de ansiedad por separación es el hecho de no querer ir a la escuela o al trabajo debido a que ello conllevaría una separación.

También los pacientes con esta ansiedad acostumbran tener pesadillas relacionadas con la separación y presentan muchas somatizaciones como cefaleas o vómitos.

Ansiedad social

En esta categoría se enmarcan las fobias, que pueden ser específicas o pueden consistir en fobias sociales, por ejemplo.

Dentro del subgrupo de fobias específicas, me gustaría destacar una de las más comunes: la agorafobia. Este tipo de trastorno de ansiedad surge del miedo a vivir situaciones en las que el paciente podría tener dificultades para escapar debido a una situación incapacitante o embarazosa.

Para que sea considerado como agorafobia, el miedo que siente el paciente debe ser desproporcionado respecto al peligro real.

Las situaciones más comunes que una persona con agorafobia suele evitar son:

  • El transporte público (autobuses, trenes, aviones) o coches, por miedo a que haya un atasco, por ejemplo.
  • Estar en medio de una multitud (manifestaciones, el centro de la ciudad, etc.).
  • Estar lejos de casa.

Desde la perspectiva del paciente, el objetivo de evitar estos lugares o espacios es mantenerse a salvo y, así, que no aparezcan síntomas de ansiedad. Ello conlleva que la persona cada vez evite más cosas y, con el tiempo, se convierta en un trastorno de ansiedad muy limitante. Por lo mismo, las personas con agorafobia suelen estar acompañadas, con el fin de recibir ayuda si sufren un episodio ansioso.

Trastorno de ansiedad generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada se puede definir en dos palabras muy simples: preocupación excesiva. También se caracteriza por las típicas preguntas “¿y si…?”.

Para entender mejor este tipo de trastorno ansioso, te planteo el siguiente escenario: imagina que tu jefe te ha llamado a su despacho para evaluar los resultados de un proyecto que has implantado, el cual ha tenido un éxito brutal.

Si tú sufrieras un trastorno de ansiedad generalizada, comenzarías a pensar “¿y si los resultados no le parecen lo suficientemente buenos?, ¿y si no le ha gustado como hemos realizado el trabajo?, ¿y si me acaba echando?”.

Otro ejemplo: si tuvieses una entrevista de trabajo, pensarías “¿y si hago el ridículo?, ¿y si piensa que me he inventado el CV?, ¿y si no le caigo bien a la entrevistadora?”.

Este tipo de pensamiento va acompañado de una inquietud o sensación de nerviosismo constante. Las personas que lo sufren pueden sentir fatiga, dificultades para concentrarse, irritabilidad y problemas de sueño.

Ataques de pánico

Los ataques de pánico, también conocidos como ataques de ansiedad, consisten en la aparición de un miedo o malestar muy intenso que activa el sistema nervioso y, a su vez, un sistema de alarma -desarrollado perfectamente para nuestra supervivencia- ante la inmediata presencia de una amenaza. Esta última generalmente consiste en un pensamiento catastrófico futuro.

El  mencionado sistema de alarma activa diferentes síntomas físicos como:

  • Palpitaciones o golpeteo del corazón.
  • Sudoración.
  • Temblores o sacudidas.
  • Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
  • Sensación de ahogo.
  • Dolor o molestias en el tórax (pinchazo).
  • Náuseas o malestar abdominal.
  • Sensación de mareo, inestabilidad, desmayo o aturdimiento (parestesias).
  • Escalofríos o sensación de calor.
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).

Es posible que una persona con ataques de pánico experimente varios síntomas a la vez. En este caso, ésta sentirá que ha perdido totalmente el control, que se está volviendo loca o que tiene miedo a morir de forma inmediata debido a la incomprensión de dichos síntomas.

Sin embargo, el problema de un ataque de pánico no es éste en sí, sino que la sensación que deja en la persona una vez ha sufrido el primero. A raíz de este episodio, el paciente desarrolla otro miedo: no quiere volver a sufrir otro ataque de pánico. Por tanto, se vuelve hipersensible e hipervigilante de su entorno y de posibles eventos o síntomas parecidos a los ya padecidos.

Esta situación genera un aprendizaje, también llamado bucle, y cuando se han producido varios ataques de pánico, ya no hace falta que aparezca un pensamiento de amenaza inminente para que se vuelva a dar otro. Basta con un estímulo relacionado con un aprendizaje de las veces anteriores. Por ejemplo: ir a un restaurante porque la primera vez el ataque de pánico se produjo en un restaurante.

De esta manera nace el miedo al miedo. Hasta que la persona no sea capaz de vencer al miedo, los síntomas de ansiedad no van a desaparecer. Todo ello conlleva no solo síntomas físicos, sino que también pensamientos cada vez más catastrofistas y, también, sintomatología emocional: tristeza, desesperanza y negatividad. 

Pero, ¿qué provoca el ataque de pánico en primer lugar? Cuesta mucho identificar las causas, ya que la ansiedad no avisa. Podemos estar preocupados por algo y, aunque en ese momento no pensemos en ello, aparece el ataque de pánico de manera súbita.

Lo anterior provoca una sensación de descontrol sobre la ansiedad y aumenta el miedo al próximo ataque de pánico, haciendo girar más rápidamente el bucle mencionado anteriormente.

No obstante, sí es posible identificar las situaciones potencialmente conflictivas que estabas viviendo antes de sufrir el primer ataque de pánico.

Cómo tratar un trastorno de ansiedad

Independientemente del tipo de trastorno de ansiedad que estés experimentando, es imprescindible que pidas ayuda profesional en cuanto antes. Como ya he comentado, la ansiedad comienza por un granito de arena -que puede ser un síntoma leve- y se acaba convirtiendo en una montaña que no nos permite ver más allá y que condiciona todas las áreas de nuestra vida.

En mi consulta psicológica encontrarás estrategias altamente efectivas, propias del enfoque cognitivo-conductual, que te permitirán vencer tus miedos y dar de baja aquellos síntomas que están haciendo más difícil tu vida cotidiana.

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